febrero 06, 2012

El trauma con mi mamá (lamento ausentarme)

El evento desafortunado que mi laptop sufrió me impide publicar tan seguido como lo hacia antes. Ahora estoy en casa de una amiga. Intentaré escribir desde su casa cada semana dado que me incomodaría escribir en un café internet. Como sea, disfruten de este nuevo relato que tenía bien guardado para ustedes, mis lectores.

Ésto es algo que no he logrado borrar de mi mente. Es como un video en mi cabeza al que si quiero puedo poner play, pausa, regresarlo e ir a un punto especifico de él. No debería recordarlo. Juro que he intentado suprimirlo de mi cabeza y a veces me siento muy contenta de conservarlo. Viendolo del lado moral, es un recuerdo diabólico, un recuerdo que, valga la redundancia, no debería recordar.
 Llegaba de con mis amigas, habiamos ido a tomar algo a casa de una amiga llamada Karina. No tenía idea de la hora pero sabía que era bastante tarde, un castigo me esperaba, de eso estaba segura. Una horrible cosa era que mi cuerto estubiera pasando el de mamá. Antisipando éso me quite los zapatos desde la entrada del departamento y caminé descalza. Entre más me acercaba al cuarto de mi mamá, más se aceleraba mi corazón. Empecé a escuchar ruido, era una televisión. La luz que producá salia por una rendija que dejaba la puerta semia abierta. Me seguí de largo sin asomarme unos cuantos pasos pero la curiosidad me invadio al oir gemidos. Estaba un poco tomada y pensaba frecuentemente en sexo así que pudo haber sido mi imaginación. Aún así decidí ver que era. Al asomar la mirada por la puerta ví de inmediato el televisor reproduciendo una pelicula pornográfica. No era de las que suelen pasar en televisión, donde las escenas son más romanticas y jamás pasan penes o vaginas. Era como cualquier porno vulgar de internet. Jiré un poco la mirada para saber que hacía mamá. Como ya se lo habrán imaginado, ella se estaba masturbando con una mirada mansa pueta sobre la película porno. Tenía su mano derecha entre las piernas y estas las movía más que la mano. Hacia un vaiven con ellas y también con las caderas. La película hacía mucho ruido y ella casi ni uno. Sólo se escuchaba su acelerada respiración. Dios! esl sólo recordar como se tensaban los músculos de sus piernas hace que me moje incontrolablemente. Una imagen de la que no me podría deshacer y la que me impactó más, fue cuando quitó su mano de la entrepierna con los dedos empapados en sus jugos y llevo estos a su boca, saboreandolos como si los hubiese humedecido con el elicsir de la vida eterna. Sus piés, algo en lo que no dejo de pensar. Los movía desacomodando la sabana de la manera más sexy que se puedan imaginar o que yo pueda describir. Extendía y contraía los deos de los piés al ritmo de su excitación. Diría que me fui apenda a mi cuarto a masturbarme, pero no fue así. Me gustaría decir que entre y tuvimos sexo, pero tampoco fue así. Me gustaría decir que estaba borracha y no la vi haciendo eso o que lo pase por algo sin importancia y seguí con mi vida, pero tampoco paso éso. Lo que ocurrió se acerca más a los primero. Yo traia una falda estilo tutu muy corta. Me bajé mis pantíes y comense a tocarme. No hizo falta tocarme para mojarme, el tan solo ver sus pirnas torneadas ponerse duras y sus pies hacer circulos en las sabanas y levantarse rápida y espontaneamente, hacían que me empapara sin poner ni un dedo entre mis piernas. El video porno en la tele se había vuelto innecesario, no lo volte a ver siquiera. El audio en el lo había evadido de igual forma. Sólo estaba yo parada en la puerta masturbandome viendo a mi mamá hacerlo mil veces mejor que en cualquier video o película porno. Me encantaría haber pasado horas ahí pero tal vez no fueron ni quince minutos. Mi mamá ya llevaba rato masturbandose y no tardo en explotar en un orgasmo. Líquido salió disparado de su entrepierna crando chispas de luz reflejadas por el televisor y callendo sobre su cuerpo mientras ella soltó un agudo y largo grito. Yo me apresuré a ponerme de nuevo mis pantíes para corres a mi habitación.
 En mi cuarto me cambié silenciosamente y me metí a la cama. Se escuchaba afuera como maá se metió a bañar rapido. Yo terminé lo que había comensado en la puerta de mamá. Reproducia en mi cabeza una y otra vez el recuerdo de mamá masturbandose. Terminé por fin en un orgasmo treita veces menor al que ví que mamá sintió. Es un recuerdo que suelo tocar poco para que éste no se gaste o no se vuelva aburrido. Sólo lo uso cuando de verdad quiero excitarme. Si, ahorita estoy tan excitada como lo estaba aquella noche frente a su puerta.

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